La banca lujuriosa

Juliette Chevalier
3 min readJan 28, 2020

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[Relato desde la perspectiva de una banca en espacio público]

Por fin llego el dia. Luis pasaba por aquí todos los días desde hace 6 semanas, 2 dias y 3.4 horas. Hoy, enero 21 del 2020, por fin se fijo en mí.

Pelo chocolate, ojos esmeralda y unos cuadritos que se muestran incluso a travez de su camisa gris, Luis me conquistó desde la primera vez que pasó por mis ojos de madera. Sigo sin entender porque hoy se disfrazó de elefante si iba para su clase de Spinning, pero si te soy honesta, no me importa. La primera fase del plan ha sido completada.

No, no estoy desesperada buscando marido. Pero no me puedes culpar si me la paso viendo a gente guapa saliendo de mi alma mater. Vivir abajo de Power Club tiene sus beneficios.

El primero, la rotacion. Albrook, San Francisco, 12 de octubre, Paitilla, he visto el mundo entero gracias a mi trabajo. Como universos paralelos, he aprendido a apreciar como la gente escucha diferentes tipos de música, se viste de diferentes marcas, y hasta son de diferente color de piel.

Muy rica la diversidad y todo, pero realmente no hay nadie como mi Luisito.

Y ese es el segundo gran beneficio de mi trabajo: el guaperío que me desfila todos los martes gracias a la famosa clase de spinning de Raquel. Aquí es cuando veo a mis amigos que vengo recogiendo de sucursal en sucursal; aquí es cuando agradezco que no soy de esas bancas en plazas públicas donde se sienta quien sea. En mi banco solo se sientan a hechar cuentos mis amigos de toda la vida.

Lo malo, es que el único que me entiende es el Señor Carlos. Cuando se me rompio una pierna fue el primero en venir a darme medicina y si me porto bien, me mueve a una sucursal más grande. Ojalá no se me olvide darle las gracias por el arte que me hizo ayer, o por lo menos eso creo que estaba haciendo. Asumo que me enteraré cuando pueda verme en el espejo del selfie mañanero de Mónica.

Me he estado preparando para esta segunda fase: lograr que Luis se siente en mi cuerpo. Estoy convencida que una vez sienta la sensación de seda de mi barriga lijada lo conquistaré de una vez por todas y me llevará a conocer su casa. Esta segunda parte sería un poco más complicada.

Estoy consiente de que algunos humanos me discriminan por siempre estar mojada. Lo peor es que nunca me ha tocado una sola gota de lluvia. Pero la mayor inconveniencia de trabajar en un gimnasio son las gotas de sudor que delicadamente se escurren por mi cuerpo.

Afortunadamente nadie viene antes de las 5 de la tarde, asi que debo poder estar sequita y regia para cuando Luis vuelva el proximo martes.

4:49 de Enero 28, 2020. He tenido una semana para prepararme y hoy finalmente estoy lista para el coqueteo.

— Power Club es un gimnasio con franquisias al rededor de la Ciudad de Panamá.

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